Manifiesto Pirata

Por el mar picado de un naufragio histórico al borde del Caribe nos cogimos una isla continental donde las aves descansan, las pirañas comen gente viva y el agua cae a 1km del piso. Le cantamos ese bolero es mío a un montón de Colonias y plantamos una bandera. Piratas y Universales, eso somos, dijo San José Ignacio Cabrujas, el que dio nombre a este sancocho que no se acaba el domingo en la nochecita cuando los padres se agarraran el bautizo para ellos. Porque nos encanta caerle a palazos a una piñata que no se revienta, y le damos y le damos en la madre, rogando que se reviente la coñoesumadre, que aguante pela y pela día tras día, década tras década, hasta que por fin se deje la vaina y reviente, bañándonos con sus billetúas tripas dulces. Y cuando se revienta no brincamos sobre los caramelos sino sobre nosotros mismos: brincamos sobre un hambre histórica: no vaya a ser que venga un avispado a llevarse mi historia, mi clase, mi raza, mi dulcito. Somos Piratas, tenemos un espejo y no creemos en nadie. Nos desplazamos por el mar libre portando la soberanía de los alucinados. Navegamos en la misma invicta calle prehistórica de todas las capitales estadales. Le prendemos fuego a la hora del burro en todas las pastorales placitas Bolívar. Corremos y corremos en la cinta caminadora de echar palante como ratas en una rueda de ejercicio. Mírennos atracar en todos los puertos, cantando canciones de borrachos que retumban con ecos de un parampampám. Somos la excepción que no reconoce estado porque no lo encontramos más allá del disimulo. Somos el atavío de una Nación-Operativo. Somos los hijos bastardos de la fantasiosa aldea imperial de geografía de 5to grado. Vemos a una nación que no se ve, que no se ha visto, que no quiere verse: sólo el reflejo de lo que odiamos en nosotros calmará esta sed que no entendemos. Salimos y entramos a la cédula de identidad como una autopista donde no pagamos peaje. Salimos y entramos de una fantasía a otra contraria como quien sale o entra a un cuarto oscuro. Aficionados por una historia muy grande que no es nuestra pero que la hicimos nosotros, nos enterramos en las balas que clavaron a Piar en la Catedral de Angostura. Somos el zarcillito arrecho de Miranda. Somos la espada manoseada de Bolívar. Somos esclavos del Libertador y por eso nos liberamos de él: un libertador es, ante todo, un destructor. Venimos a destruir la cadena repetitiva e interminable con que nos atamos el tobillo a la Historia para poder seguir bebiendo cervezas tranquilos en el vacío. ¿Para qué tumbar estatuas y cambiar nombres si nos meamos en sus pedestales y transamos negocios truculentos? ¿Para qué un nombre si no lo recordamos, para qué un nombre si no sabemos escucharlo o pronunciarlo? De vez en cuando votamos y le echamos el muerto a algún muerto que está muerto pero nunca más muerto que nosotros. Sufrimos y gozamos chévere, sabroso, rico y se menea el dedito en el ron, en el culito, en el anís, en el whisky; y se menean los cuerpos en los cuerpos, los gritos entre los gritos, el vacío con el vacío; y se menean los guisos, se tapan y destapan ollas llenas de arroz con mango, de pan con chica: de licitaciones y constituciones. Aspiramos anchas las narices de un hechizo y nos fumamos todo lo que huela a progreso, y nos jalamos todo lo que huele a yo no fui, y nos inyectamos mermelada de dinosaurio mientras posamos con la banda de Miss Fotogénica. La memoria de los piratas es una traición al tesoro. Quien se acuerde de donde viene es traidor y hay que cortarle la cabeza. Venimos de donde haiga y a donde haiga vamos. No hay mapa: el mapa soy yo. Nacimos en el alumbramiento de un polvo mal echado: llegamos tarde a nuestro nacimiento. Que lance la primera piedra el niño planificado multigrafiado y pintado con colores prismacolor. Que lance la primera piedra quien no se comió la luz. Abrimos piernas, montamos barrigas, hacemos tarjetitas, picamos la torta y guardamos el cartón de la piñata. Al tercer día se le pone nombre a este rancho de 1 millón de Km2. Vamos a gritar nuestro nombre.

Somos Piratas Universales y venimos por todos los juguetes.

Firma: la multitud del pueblo pirata

 

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