Author: piratasuniversales

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Una vaina loca que me lleva a la gloria

II

II

a Luidig Ochoa

Andrés Bello muerto de hambre en Londrés
no se imaginó santo de gente que quebró la gramática de la lengua
un poema que vaya a la Universidad y no aprenda un coño
celebrando el primer parcial del semestre con los panas

echándole los perros a las amigas de la novia mientras se llega al achante

y sale el primer valiente a decir yo pongo tantos pala vaca

bebiendo miche con yogurt líquido de fresa

tomando cerveza con chinotto
mezclando
whiskey 18 años con cocacola

tragando anis con canelita

guarapa pala playa

meneándose con la última ola que hizo sonar el Caribe

salsa apretadita merengue agachao bachata aguampachao reguee para pedir milagros

SEMANA DE FINALES

                                                                   tu que no creías en Nadie
Simón Rodríguez                            y sabías que uno tenía                            dime mañana                                                                     que saber para la vida

todo lo que no sé ——————–> todo lo que no quiero saber ———————-> toaesamierda

         dame la fuerza para adivinarlas y pegarlas
mañana en el examen porque                         

EDUCACIÓn                                                           es     =====  a     O INVENTAMOS O ERRAMOS
                                 VeRdAdErA

en el nombre de la Santa Corte de los Letrados
de las Tres Potencias 
del espíritu santo Cristo dios y toda la santísima trinidad 
Yemayá Ogún y Eleguá
en el inicio de las clases  el profesor no era un viejo mamawebo 
ni la profesora una vieja loca la peasoe perra esa
cuando uno se inspira nadie puede contra 
este lápiz n2 este portaminas 0.5 que no aguanta otra click más
escribiendo las chuletas rezadas frente a la estampita de la cartera
respirando sin miedo con el pulso firme para transcribir del cuaderno al papel
revisando el celular las redes y la ventana cada cincuenta segundos
pensado en la panita del panita que está como pameterle
cuadrando la rumba del finde semestre
arrecho 
porque no han depositado la beca
en un país donde la gente lo que tiene es hambre
yo tengo pal desayuno
y quiero llegar bien al almuerzo y campanear whiskys antes de dormir
aquí se pasa y si no se pasa la sueltas y si no la sueltas la sueltas y si no la entregas y si no
/cualquier panita por unas lucas hace que llueva de esa que no moja pero empapa

diez no es mitad diez es alto cielo sobre el firmamento

diez es un binarismo cero y uno
veinte no es veinte ni que lo pongan a hacer ejercicios

gordo feo jamás seré como tú yo soy un tipo así como el poeta dijo El Tipo
diez es diez y lo demás es monte

la culebra se la dejas a los becerros que arman coro y se guindan de las bolas
graduao en la única Universidad que da trabajos con sueldo HCM y cestatickes que
/sí alcanzan

la Universidad de La Vida
ULV entre esas nalgas que lo que te viene es candanga l

o que pasa es que cuando la poesía dejó la culta Europa
le cayó el hampa subiendo del puerto
y mira Bello cada vez que viene tu nombre a mamawetearme la vida

me trago una sopa de letras y salgo cantando

con título incluido y me traes la cuenta que eso de licenciado es de mesonero
Andrés tú que sabes desto porque el hambre te daba donde es                                                                                                                                                                       ahí mismo
donde le sigue dando a la gente porque aquí todos quieren ser ricos y famosos

últimamente sólo les queda la fama y la vaina está demasiado cuchillo con liguita
en esta verga todos quieren ser Bolívar nadie le juega al Miranda
precursor yo????
N     I     D    E   V   A   I   N   A
a mí me dio por ser Piar porque la verdad compa

es que nos tienen miedo la gente como tú nos tiene miedo
ve rostro conejo y métete tu casita de letras por donde mejor te la puedas escribir

óyela óyela óyela es la multitud del pueblo pirata en pinta

      

   

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Venezuela 1811

Venezuela 1811

aquí hubo una revolución
y no pasó nada
se paró el comercio
se paró la industria petrolera
se pararon las colas en las gasolinerias
se paró la gente de la silla cuando Acosta Carles eructó
cantaron erúctanos otra vez

empezaron a marchar de un lado para el otro
del otro para un lado
pasaban un montón de tipas
pasaban un montón de tipos
vendían bonice pitos estampitas
pasaban banderas
pasaba gente del color al color
pasaban piedras perdigones bombas lacrimógenas
lo retrasmitían en el noticiero
pasaba otro día
se fueron de un lado a otro y tumbaron al gobierno
se montaron los de siempre así de coñazo
bajaron arrechos con la arrechera de dios mismo
y tumbaron lo que nunca estuvo parado
se empuñaron cristos
se leyó la biblia
se mentaron madres
se abrieron botellas

el petróleo se fue al cielo
la revolución se fue de viaje
somos el país más grande de este lado del Sur
bailamos el ritmo más rico del Caribe
nos dio por ser libertadores
Brasil Argentina Chile Ecuador Bolivia Uruguay Paraguay Perú Surinam
qué vaina con Colombia parce

Panamá Nicaragua Honduras El Salvador Belice México 
Cuba Haití Costa rica República Dominicana Guadalupe Trinidad y Tobago Antigua y
/Barbuda Jamaica San Vicente y las Granadinas San Cristóbal y nieves Santa Lucía
por aquí pasó Bolívar compadre

pasó

somos la historia
vamos a cambiar al mundo
vamos a coger aviones y a comprar ropa en Panamá
vamos a tirarnos un viajecito a Argentina que allá todo es más barato
vamos a raspar tarjetas en Cúcuta
vamos a importar espejitos de oro
vamos a vivir la vida grande
vamos a cotizar en la bolsa
vamos a ser la gente más feliz del mundo
se encendieron ramas se aspiraron polvos se destaparon botellas

adentro hondo profundo
nos entró la vaina
se bailó salsa cabilla en las avenidas
se repartió dinero para todo el mundo
le devolvieron la vista a los ciegos
enseñaron a leer a los nuevos videntes
se graduaron de maestros médicos abogados
las carajitas la dan más temprano
los carajitos portan bichas
se le sube la nota a la escala
suena en altoparlantes estereofónico
se ve en tres dimensiones
está en tu cabeza
lo ves mientras te suspendes en tus orgasmos
está ahí girando como un disco eterno
viene con la fuerza del odio
crece como puño entre las manos
ya casi
arrima un poquito y bochea
pasó el coñazo
pasó la arrechera
pasó la nota
pasó

Firma: La Multitud del Pueblo Pirata

La generación boba y la política paralítica: Desorden Público

En la celebración de los diez años de trayectoria de Desorden Público en el año 1998 antes de cantar “Políticos paralíticos” (canción que fue censurada por el gobierno de Jaime Lusinchi en plena campaña electoral presidencial) Horacio Blanco vocalista de la banda dijo: “esta canción fue escrita y cantada desde hace diez años. Es lamentable que aún muchas de las cosas que se dicen en ella sigan teniendo vigencia, pero es así”. Su rostro y la gestualidad de su cuerpo mostraban una verdadera molestia, era como sí literalmente se estuviese raspándo una costra adherida a la piel. Como librándose del puño que le había sacado la piedra hace diez años. Y continua: “es lamentable haber generalizado” levanta el dedo índice de la mano izquierda demuestra la rabia de un muchacho, no de esa banda que está ahí tocando frente a las cámaras, consagrada. No es el Desorden Público que se ha montado en tarimas afuera del país, que ha ganado disco de oros, que ha pegado canciones por semanas en la radio. No. Es un muchacho que se levanta y les recuerda a quienes lo ven que hace diez años estaban diciendo verdades, que sabían lo podrido que estaba el país, que le habían encontrado el truco al aparato del estado mágico todo poderoso venezolano y los callaron.

La cámara se acerca, hace un closeup. Se le ve la cara llena de eso que los venezolanos conocemos como arrechera. Se le ve con ganas de hacer sonar la guitarra con la misma rabia que genera la censura, con la misma impotencia que se crea cuando los bancos quiebran y los banqueros se van de viaje al extranjero a vivirse la vida de lo lindo. Pero, por sobre todo, hacerse sonar con la terrible marca de no haber sido tomado en cuenta porque en el país donde la juventud tanto se celebra, había que prohibir ser joven, había que reducir a nada cualquier tendencia crítica inteligente que les prendiera la cabeza a los muchachos sin hablarles del che, ni de la revolución; sino por abrirle los ojos. Hace diez años se le castraba la vida a los muchachos, continua: “pero también por ahí una vez nos dijeron a todos “generación boba”. Así que ellos también generalizaron.”. Hay que recordar quien acuñó esa frase. El autor de la noción “generación boba” es Edmundo Chirinos. La entrada de su nombre en Wikipedia dice: “fue un asesino, violador, psicópata, psiquiatra y político venezolano”; fue rector de la Universidad Central de Venezuela y entre las grandes acciones de su gestión se le recuerda por haber sido uno de los presuntos autores intelectuales de la masacre a un autobús de estudiantes de la UCV del núcleo Aragua; también fue psiquiatra de Rafael Caldera, Jaime Lusinchi y Hugo Chávez.

La cámara se acerca, la música se va acelerando y se ve mejor rabia de Horacio Blanco por haber sido doblemente aminorado durante su juventud: primero por un psicópata quien agredió intelectualmente a toda una generación de venezolanos, esos que nacieron entre 1964 y 1974 (que debe ser la generación más agredida en nuestra historia); luego por un gobierno que censura las canciones de Desorden Público. Es decir, se destruye al individuo a quien se le quita la voz y el derecho a expresarse y por otro lado los poderosos celebran la falta de voluntad de los muchachos en alzarse. El gesto de agresión es realmente asqueroso. A esta gente, a estas personas que les tocaría empezar la adultez en la peligrosa década de los noventa y alcanzar la madurez en la revolucionaria década de los dos mil los castraron de chiquitos. Les escupieron en la cara, los humillaron, los hicieron sentir tan impotentes que les podían decir bobos y bobos se quedaron. Luego de haber soltado esas palabras, de apretar los labios, de ver como los ojos le echan fuego y escuchar cómo el público (parte de la generación boba) ovaciona, dice: “¡Y no es justo!”. Y por supuesto que no lo era. Y me pregunto: ¿cuál era la opción de estos muchachos para no ser bobos? ¿Estar conectados con la alta esfera política bipartidista?, ¿Ser unos dementes que violan a sus pacientes psiquiátricos bajo los efectos de sedación profunda?, ¿seguir los alzamientos militares de una generación más viva, más avispada, más criolla?, ¿quemar cauchos en frente de los portones de las Universidades esperando la llegada del día en que las cosas cambiaran? ¿No había una oportunidad para ser original, para proponer un discurso inteligente? Al parecer les tenían mucho miedo.

El poder le teme a los que piensan, eso se sabe. Por eso, Emilio Lovera se la pasó la primera mitad de los noventa echando chistes mientras deconstruia bloque a bloque las taras que se ocultan bajo el disimulo de las instituciones gubernamentales, sociales y económicas. Porque al contrario de Desorden Público no les tiraba de frente. La comedia inteligente de Radio Rochela podía ser aceptada, más aún era necesaria para poder regodearse de lo perfecta que es la democracia. Nos enseñaba a reírnos de nuestras desgracias, a pasar el trago amargo con saliva y miel. Pero, esos muchachos armados con bajos, guitarras, metales y tambores resultaban incómodos y peligrosos. Lejos de ser bobos, les cantaban en la cara lo que eran a lo políticos: paralíticos. Los montaba en una silla de ruedas, los inmovilizaba, los sacaba del juego político demostrándoles que por muy generación del 28, por muy generación del 58, por muy padres de la democracia eso de haber actualizado el caudillismo en un esquema de toma y dame prolongado hasta la decrepitud del viejo verde que se hace zángano en medio de un chiripero y se corona presidente mientras se le cae la baba de lo viejo. Y ahí estaba diez años después, en un estudio de televisión con una camisa negra que dice “Cuba”, seguro de que el golpe cuando se devuelve duele y doblemente duele y tumba. De fondo se lee “desorden público diez años”, se ve el emblema de la banda y debajo del hombrecito con el sombrero la palabra “ska”.

Horacio abre los brazos, como abría los brazos Carlos Andrés cuando daba discursos en los que se metía en un solo abrazo a toda Venezuela y media oposición. La cámara enfoca al público que se siente representado, que ha respirado la anhelada redención y frente a los televisores en las casas de los bobos vemos las caras de esas personas que son tan parecidas a nuestras caras. Y de repente todos estamos en la televisión mientras la generación boba despertaba y nosotros crecíamos sabiendo que Venezuela no era el mejor lugar del mundo, que ya todo se había ido a la mierda. Vuelve la cámara al vocalista de brazos abiertos que sonríe como sabiendo que ganaron una pelea y termina: “Con su permiso MTC [Ministerio de Transporte y Comunicaciones] “Políticos Paralíticos” después que la prohibiste, aquí está. ¡En televisión!”. Hay que detenerse en lo fugaz del instante, en la efervescencia de la multitud que empieza a bailar alegre, y que con estilo y cara de goce ya ha olvidado lo que es esta canción. Mientras de Horacio Blanco le decía “con su permiso” a la institución que bajo la dirección de otro partido lo había censurado. Como si de sacar a bailar a una muchachita frente al papá y la mamá se tratara. Pero inmediatamente contraatacan envalentonados y guapetones porque aquí vamos con todo “en televisión” el único lugar donde las cosas pasan. Hay que destacar que le habla a la institución, no al gobierno, reconoce que el problema está en la estructura, en el aparato. De alguna manera todos somos bobos y paralíticos. La cuestión depende de quién dice “bobo” primero y quién responde construyendo un espacio sónico donde exista la posibilidad de destituir el poder de sus funciones. Toma el micrófono sostenido en el panal entre sus manos se le ve sonreír porque se han saldado las cuentas. No eran bobos y por pura cosa ese tiempo que va del 88 al 98 lo ha demostrado. Lo importante acá está en el acto de reconstitución de la fuerza política existente en la juventud, sin alabarla, sin deificarla, sólo muestra su estado de potencia que es, quizás, la única manera en cómo puede funcionar efectivamente.

II

Desorden público es, quizás, la agrupación musical venezolanas con mayor contenido político en nuestra historia democrática. Su mismo nombre es un gesto político que invita a la rebelión. En la canción “ska de acá” (1990) anuncian: “este desorden no es el único/ todo el mundo es un desorden público/ todo acá está hecho un desastre/ solo falta que nos invadan de marte” luego el ska que es de “acá y no de allá” hace que los marcianos lleguen vía Cuba citando a la Orquesta Aragón al hacer sonar al chachachá más famoso de la galaxia. “Ska de acá” concilia de cierta manera a un país que no debe preocuparse por ir de mal en peor, sino que debe aceptar de una buena vez por todas que está mal. Asíaunque sea se podría estar de acuerdo en algo y hacer del esfuerzo individual un esfuerzo común. Y es ahí donde está la potencia de esta canción. Si todos en Venezuela aceptáramos el desorden público, la generalización progresiva del caos, el desastre económico, la corrupción política institucionalizada, la marginación de la población. Si dejáramos de disimular por un rato para estar de acuerdo en que “todo está hecho un desastre” nos daríamos cuenta de que “todo el mundo es un desorden público”. Si se cree que esta canción está acusando a alguien o a un grupo específico se está equivocado. “Ska de acá” llama a la unión y la madurez de los venezolanos que ante cualquier problema les es más fácil culpar a alguien o a algo que aceptar la responsabilidad de sus actos.

III

Durante la noche del sábado 29 de noviembre Desorden Público se presentó en el Festival latinoamericano de música “Suena Caracas”. Este concierto organizado por la Alcaldía de Caracas con el apoyo del BANDES (Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela) fue criticado ampliamente por la oposición venezolana al Gobierno Revolucionario como un evento suntuoso en tiempos de crisis; los adeptos al gobierno chavista, por su parte, reaccionaron ante la inclusión en el cartel de artistas opositores a la administración de Maduro como Chino y Nacho (algo tendrá esto que ver con que son cantantes de reggaetón). Desorden público tocó en la tarima de la Plaza Diego Ibarra en el centro de Caracas (escenario principal del festival), fue la última agrupación nacional en tocar antes de que subieran los invitados internacionales Cultura Profética, Aldeanos Rap y Café Tacuba. La noche del viernes publicaron en su cuenta de Facebook: “Mañana a las 5:00 PM, bien puntuales, nos presentaremos en el Festival Latinoamericano de Música #SuenaCaracas… con alma, con sentimiento, sin censura, ni autocensura, Desorden sigue en la calle! Los esperamos, Paz, Salud y Ska”. Es necesario resaltar lo que estas palabras significan en el contexto artístico cultural venezolano donde artesanos, músicos, escritores, fotógrafos, directores cinematográficos, actores, artista plásticos y visuales se han negado en varias oportunidades a participar en festivales, bienales, premios y producciones audiovisuales con participación del Estado venezolano. Ese mismo estado mágico que antes había censurado a los muchachos de Desorden Público con otros colores y otros nombres gobernando, ahora le hace la tarima para cantarle a la ciudad de locos corazones, al valle de balas, a los que lloran por un dólar, a los que el poder emborracha, para mostrar dónde va a caer la piedra esta vez.

En pleno concierto antes de comenzar la canción “todo está normal” que se dice será lanzada en el 2015 Horacio Blanco dijo: “esta canción le planta cara al tema de la corrupción, es la verdad. Y escúchenme una cosa, escúchenme una cosa. Estamos tan de acuerdo, estamos todos tan de acuerdo…”. Para quienes asistían a la transmisión del concierto por alguna de las televisoras públicas se acabó el concierto. La señal fue interrumpida. Adiós luz que te apagaste. Fue entonces, cuando la potencialidad política de la banda, ese nervio neural que le mide el ritmo cardíaco en ska a la sociedad venezolana se desplegó ante la multitud. Haciéndole honor a sus palabras “sin censura, ni autocensura”, pero para que esto pueda estar completo la transmisión en vivo por medios de comunicación del estado venezolano donde la única corrupción que existió en el país fue durante los cuarenta años de la cuarta república debía de mantener la transmisión. ¿Qué tan peligrosa puede ser una voz que difiera de la todo poderosa unidireccional voz chavista en el cuerpo de tantos “yo soy Chávez” durante un concierto televisado? Las palabras que cité tuvieron una duración de 11 segundos. Once segundos y la máquina del poder se activa para (sí se repite la historia) anular la voz de está gente que nos canta el desorden público que somos. 11 segundos montados sobre la tarima donde la máquina estatal se representa a sí misma ansiosa, armoniosa, plural, abierta. Ese es el tiempo necesario para cortarle las piernas al poder en su propia casa, para mostrarlo paralítico. ¿Cuándo fue la última vez que en la televisión se le pudo decir al gobierno sus “cuatro vainas”?, ¿Durante la primera y única mesa de diálogo entre gobierno y oposición en abril, en los diez minutos de Henrique Capriles, en ese último respiro de la MUD? Qué hubiese pasado si se transmitían 11 segundos de televisión de enfrentamientos entre la Guardia Nacional y los estudiantes de Mérida en Febrero de este mismo 2014. Eso fue hace nueve meses, una vida nace en ese tiempo. En nuestro país, en nuestra memoria eso no existe. Es importante olvidar las cosas importantes, es necesario hacernos los que no sabemos nada, seguirnos mintiendo por otro rato más de que esto no es un “desorden público”. Que la culpa de lo que tenemos por país ahora no es más que de Chávez; y que Chávez es culpa de la 4ta; y la 4ta de Pérez Jiménez; y Pérez Jiménez es culpa de los primeros intentos democráticos Adecos vía golpe a Medina; y Medina de las ganas impedir que Eleazar López Contreras se convirtiera en un Gómez; y Gómez es culpa de la incapacidad de todos los gobiernos liberales del diecinueve en cumplir sus promesas; y los liberales estaban para librarnos de los godos y todos esos Páez, Monagas, y Soublettes que se gastaron la juventud repartiendo machetazos para quitar la bandera española de los frentes de los edificios públicos; y los españoles culpa de Colón; y la máquina imperial española culpa de dios que puso en 1492 a Rodrigo Borgia en el papado, a Fernando II en la corona de España, a los moros de vuelta a África y a Nebrija en la gramática. La situación del país jamás puede ser culpa de alguien, aunque sea no de nosotros ciudadanos comunes y corrientes, vividores eternos de lo fácil, bebedores padres de familia, bailadores buenos, comedores de frituras, paridoras al por mayor, especuladores del comercio, la vida y la fe. No, esto no es culpa mía, ni tuya, ni de nadie. Por eso sacan a Desorden Público del aire. Por eso, Desorden Público es el enemigo número uno del estado mágico venezolano. Antes, mañana y siempre hay que quitarles la voz no vaya a ser que en un arranque de honestidad, como quien está acostumbrado a ver caer una gotera de una manguerita rota en el lavamanos del baño diga “si nos van a seguir robando, aunque sea cámbiennos los ladrones”. Porque no se andan cayendo a mentiras, porque han aceptado desde el principio que son estrellas del caos, hijos de este prodigioso desnalgue llamado Venezuela. Y si su música ha llegado al mundo es porque bien han sabido ser venezolanos sin pena ni vergüenza; han escapado del perverso sistema del disimulo y llaman al resto a seguirlos. Han hecho de lo venezolano un gran artefacto cultural que suena bien pegado a este lado del sur, bien puesto en esta costa del Caribe y se repite una y otra vez que es de acá y no de allá. Como diciendo así suena Venezuela. 

Firma: La Multitud del Pueblo Pirata allá cayó, allá cayó, allá cayó

Ese, nuestro, mosaico criollo: de la Billo´s y el disimulo.

Cada país tiene su repertorio musical celebratorio. El venezolano entre otras cosas integra al merengue. Especialmente ese que la Orquesta La Billos Caracas Boys desde 1940 ha ido construyendo en la memoria colectiva de la nación. Van tres oraciones y hay demasiadas cosas sobre el papel. He escrito país, venezolano, repertorio musical, memoria colectiva y nación. Es decir, la Billo´s organiza una parte fundamental de la identidad cultural venezolana. Ahora bien, cómo y de qué manera lo hace será el destino de este viaje, al mismo tiempo que intentaré demostrar cómo la Billo´s organiza un discurso que articula una voluntad de poder estructurada en el disimulo. 

La canción “Mosaico criollo” (1972) suena como un anuncio publicitario turístico a los asiduos de las rocolas del Caribe y sus diásporas en el Pacífico. “Cuando quieras tú gozar te recomiendo mi hermano que pidas para bailar merengue venezolano”. De entrada bailar, Venezuela y el goce vienen en combo. Esta pieza criolla compone en pequeños fragmentos una imagen de Venezuela, no es merengue lo que suena es una gozadera bien explicada en escenas comunes de un país que tiene más dinero que gente. Que anda a caballo y con el machete en la cintura; pero al mismo tiempo ensambla carros de la Ford y la General Motors, tiene una de las líneas aéreas más grandes de Latinoamérica y unas fuerzas armadas bien equipadas. Es, para no salirme del merengue, la flor del trabajo donde el pleno empleo se hace un decreto presidencial. Entren que caben cien y mil y los que quieran. Pida su merengue venezolano, si no puede inmigrar, aunque sea tiene la oportunidad de tomar este tour para que sepa lo que le espera.

Vamos a la primera pieza: el chalequeo, la burla, la mala saña, la deslegitimación, la republicanización. Zonas sensibles hijas del proyecto liberal de los fundadores de la nación bien halado hasta entrado en cada pueblito de la rural Venezuela de Gómez o la todo poderosa modernización urbana del Pérez con portada en la revista Times. “El cura de San Juan de Dios/ le dijo a su Monigote:/ por más que se tongonee/ siempre se te ve el bojote” acto seguido el coro repite “ahí va el bojote”. Qué sino una escena dominguera en plaza de pueblo, cuándo sino después de la salida de la misa de las once donde todo el mundo acude a verse las caras, a reafirmar las estructuras jerárquicas de la sociedad, donde los señores se sientan adelante y de ahí para atrás lo que viene es el que más cerca pueda montarse. Esta rochelita con el bojote de alguien es donde la comunidad se encuentra, el chisme de boca en boca que el pueblo repite tiene una estructura bien ordenada. La voz de Dios es la voz del pueblo. El cura es quien empieza este desmadre a partir del defecto de uno de sus feligreses. Ahí está la gente ordenadita siguiendo la palabra. En Venezuela, amigo que está gozando este merenguito, hay una fuerte represión conservadurista, porque conservadora es otra cosa. En Venezuela donde todos están juntos por pecadores, porque a los hombres se les marca el bojote cuando ven pasar a la hija de alguien que está apretadita y bien buenota, acá donde las ganas reverberan y los virgos de las muchachitas se cuidan como reliquia de familia, desear está prohibido. Aunque el primero que ha visto a la muchacha quizás sea el mismo cura y antes de que le vean la erección a él, mejor señalar a otro. Bienvenido a la nación del yo no fui.

Vamos a otra escena. “Préstame tu máquina para yo coser/ yo no tengo máquina/ se me hecho a perder” esta pieza es de Aldemaro Romero el padre del disimulo en la música venezolana. Y usted se preguntará ¿qué es disimulo? El disimulo es la forma cómo, por ejemplo, la música popular venezolana exhibe sus peores taras con orgullo al mismo tiempo que dice “yo no fui”. Es el Cura de San Juan de Dios que está caliente y antes de aceptarlo señala al primer hombre que tenga en frente. El disimulo es la sustracción del sujeto femenino “Doña Isabel” del mosaico de la Billo´s que aparece en la versión de Aldemaro. Aquí se va a la casa de la Doña a pedir prestada la máquina de coser. Entonces uno se pregunta: ¿de quién es la máquina? Al eliminar a la mujer de la canción se hace evidente que la mujer ha sido sustituida por la máquina y esto se redujo a una conversación entre hombres. Quizás, la noche del sábado antes de la misa en el botiquín del pueblo la Doña Isabel andaba de boca en boca porque alguien se le está metiendo a la casa. Lo más seguro es que a eso de golpe de once de la noche cuando la gente está prendida con los rones, el anís o el miche alguien se le acercó al dueño de la máquina a pedirla prestada en tono de burla. Y adiós luz que te apagaste. No hay mucho que decir. Habrán golpes, botellas partidas, tiros, rajadas de cabeza a machetazo limpio. Y en la familia de alguien se recordará “al tío fulano de tal” que lo mataron en una pelea de borrachos. La canción rápido salta, sería mejor decir, olvida el episodio como todo el pueblo habrá de olvidar estas cosas y suelta un “esto si está rico compaí”. ¿Quién dijo que la fiesta se acaba por esto? Aquí no ha pasado nada. El luto es para los pendejos a quiénes se les ve el bojote. No extrañaría pensar que el hombre que se le metió a la Doña Isabel fue quien gritó “esto si está rico compaí” celebrando otra de las hazañas de la venezolanidad: la de ser un vividor.

 Vamos a otra escena. “El sancocho de pata es lo que me gusta/ pero es más sabroso/ si le ponen yuca/ la yuca es sabrosa compuesta con mojo/ por eso la gente la come a su antojo”. La yuca. Acá el repertorio de metáforas venezolanas para nombrar el pene está al descubierto. A estas alturas de la parranda no hace falta ocultarlo, ya se ha visto suficiente. Es hora de decir las cosas por su nombre, ya sabemos que nuestras relaciones están constituidas por lazos homosociales y nuestros chistes están llenos de homoerotismo. Está de más decir que si el deseo heterosexual es vigilado, el deseo homosexual y los sujetos homosexuales deben ser expuestos al vituperio con nombre y apellido. En este caso con decir la procedencia familiar basta. Esto es un pueblo y como es sabido “en pueblo chiquito, infierno grande”. Por lo tanto, nosotros, señores del pueblo de San Juan, nosotros gente merenguera de Venezuela, le decimos a ustedes que piden música venezolana que aquí mariconadas no aceptamos. La diferencia entra como “el antojo”, se celebra libre, todos tienen derecho de elegir, sí. Aunque, inmediatamente el vocalista nos dice: “pero para gozá es el baile de la yuca”. El coro que siempre habla desde el eco de las voces de la gente, ese murmullo del boca a boca que hace y deshace las dinámicas sociales de la comunidad responde “que le gusta más”. Y vuelve la voz líder. Porque alguien, seguramente el más macho, el del machete en la cintura, el cura, el que le cogió la máquina a Doña Isabel, nos dice que “a los hijos de Doña Luca” les encanta la yuca. ¿Qué gente tan retorcidamente perversa es esta que celebra los cuerpos defectuosos del pueblo; y se regodea haciendo sufrir al otro mostrándose libre de culpa? Ese gesto aprendido en la escuela primaria ante la célebre pregunta de la maestra: ¿cuál es la capital de Delta Amacuro? Acto seguido un compañerito valiente levantaba la mano y respondía mal. Porque a los ocho años nadie sabe que la capital del Estado Delta Amacuro, que es algo así como un archipiélago fluvial, es Tucupita. Porque allá lo que hay es indios viviendo como decía el poeta cubano bajo esa “maldita circunstancia del agua por todas partes”. Entonces, a ese muchachito le caía todo el salón encima diciéndole bruto, burro y por supuesto indio. Aunque nadie en ese salón sabía la respuesta a la pregunta. Cerrando esta escena se repite muchas veces “merengue venezolano” para que no se le olvide a quien baila de lo que se está hablando, como diciendo: así somos. Y esto es “música venezolana”, es decir, una escena de nuestro día a día. Esta repetición es el sello de calidad. Para que no quede duda que lo dicho es cierto se exclama “puro sabor”, porque está jodedera no se acaba nunca. Siempre y cuando no sea yo quien caiga en desgracia. Ese “puro sabor” pone en contexto la leve fragilidad de las circunstancias, la holgada materia de las relaciones interpersonales que configuran la sociedad. Este país el del “quítame esta paja del hombro” cuando se está en las buenas y se pueden pedir favores, o el del “todos tienen rabo e paja” cuando el crédito está sobregirado, la soga al cuello y la gotera tumbó el techo de la casa. Nos dice que todos estamos mal. Y por eso hay que buscar inmediatamente al próximo cuerpo a ser expuesto. A la nueva victima de mi legitimo yo no fui.

 Terminando el viaje: ¿Cómo nombrar el sexo femenino?   “el manguito de hilacha/ el manguito de bocado/ se le quita la concha/ y se come pelado”. Al diente el mango se ofrece como ofrenda donde la pulpa quedará entre la comisuras. Morder un mango es meterse sus pelos entre los dientes, inundarse los bigotes de sus jugos amarillos, es un desborde tropical donde no existe la contención. Acá es donde el viaje termina, cuando esos tantos a quienes se les nota el bojote, porque han logrado sonsacar a una muchacha o metérsele a una Doña a coserla, salen del orden. Desde la primera pieza del mosaico se ha previsto cómo el deseo atraviesa la organización social de este pueblo. Pero, esto que todos hacen, que todos quieren, nadie se atreve a nombrarlo sino para señalar el error. Este país, este merengue, que nos habla de sexo desde el principio hasta el final de lo único que parece no hablar es de sexo. Lo disimula. Pone en escena al país que nombra. Ese monstruo reventando petróleo en cualquier pedazo de tierra, ese país orgulloso por cada metro cúbico de hormigón donde se asienta, eso, todo eso no es más que un pueblito donde la gente se la pasa interrumpiéndose la vida y castrándose las ganas de vivirla. De qué más puede hablar un mosaico criollo, sino de todo eso que somos, sin decirlo, haciéndose el yo no fui. Porque la canción en sí misma no es objeto de censura, sino quien la pide, ese a quien invita a bailarla, el que la mete en su cuerpo y la hace.

 De pedazos, en escenas vemos cómo el disimulo se monta, cómo se arma. Lo que está sonando es el proceso de la formación de la nación. Venezuela está hecha de venezolanos. Y los merengues nos hablan de lo que hacen los venezolanos. Qué cosa más simple. Y es así, como celebramos nuestras fechas rituales más importantes. Es en este repertorio donde ningún venezolano de la Venezuela que hecha palante y puja hasta que se le salen las tripas, los huesos y los sesos, dejaría de reconocerse. Por si queda duda del orgullo que esto produce la canción cierra exclamando “vaya qué ricura” y me hace recordar otra que empieza preguntando “¿a quién no le va a gustar…?” hacer todas estas cosas sin ser descubierto. Porque vivir, sentir, desear, tener metas que salen del orden ridículo impuesto por el disimulo, la institución más poderosa venezolana, debe ser castigado. Así vivimos, así de triste es nuestra historia, así de mojigata es nuestra cultura, así de corruptas son nuestras familias. Aunque, para rematar, la canción expire con un grito ¿orgásmico? que no sabría cómo citar en letras, pero que podría verbalizar diciendo algo así como: qué vaina más rica coño. Porque yo también soy venezolano y la lengua a veces no me da para nombrar las cosas más comunes.

Firma: la multitud del pueblo pirata.

 

 

V – Contacto Informativo

V (Contacto Informativo)

a Venezuela le falta contacto con Venezuela
han querido meternos en una historia que no nos nombra
perdimos el libreto de las noticias cuando repartieron la milagrosa clave de echar palante
pagada entre créditos de plazos cortos que se giran con extracréditos de vida entera

                                                         T
heredando una casa sin nombre    U   “mis hijos” alzando un local con pretenciones de
quincalla persa                               M    “inversiones el abuelo SLR” había que luchar
porque sí sin saber por qué           B    nos la metieron entera cantando La Billo´s
construyendo autopistas               A     y apúrate que se va el caimán se va el caimán
se va el caimán                              D     se fue coño y nunca le viste la cara a Ariel
si lo querías buscar estaba           O     metido firmando la película con el nombre de su        
                                                        S

                                                    Casa
                                   ay Punto Fijo que no te veo
                Paraguana tú que no tienes nada que ver en todo esto
          ni el lagrimear de tus cumaraguas ni la refinería más grande del mundo
                con tal que no pase nada en la tierra mansa la mansa tierra
                       usted dele palante que palante es pallá

todo tan próspero mientras crecían las barrigas
todo tan tranquilo tan barato tanta beca para Europa tanto whisky tantas ganas de ser
/una vaina
cualquiera
la que fuera
menos
ser pobre

en un país donde en cualquier matero crecen fuertes de cinco
nacía gente de engorde sosteniendo billetes de a cien muriendo de infartos
en restauranes en pocetas de moteles en fiestas de vacaciones en campaña en velorios
en todos lados llenos de grasa con las arterias tapadas de progreso
olvidamos las ganas de matarnos entre nosotros para levantar una cerca
y decir esto es mío porque con cualquier baño y con cualquier ascensor se puede inventar
/un cargo queda decretado

P             L           E           N           O           E         M            P           L             E           O

y los ascensores tuvieron ascensoristas
y cada baño un higienista
y cada encendedor un brequero para prender las luces
mientras se fuma un cigarro y se sube en la ola para quemar su fortuna
se va para la casa tranquilo que esa vaina se apaga sola
que María viene y sopla la vela mientras la televisión sigue sonando
y la izquierda se gasta los reales que les da el gobierno soñando pendejadas
que terminan con Teodoro como Ministro de Hacienda de Caldera

a Venezuela le falta contacto con Venezuela
demasiada tarima diciendo preguntando mostrando
la parte de un todo que no se ve en ningunos de sus cuadrantes
caras regadas por montones buscando un rasgo donde la familia se encuentra
el coro de una canción cantada por nuestras madres para dormirnos
a rru-rru mi niño que tengo que hacer lavar los pañales y hacer de comer
los niños vamos a la escuela y queriendo despertarnos nos duermen repitiendo
gloria al bravo pueblo que el yugo lanzó la ley respetando la virtud y honor
hasta bravo pueblo nunca hubo problema de yugo en adelante la vaina nunca se entiende
cuando se quiere ser más alto para no ser el primero de la fila o más bajo para no ser
/el último

porque estar en el medio está bien sin que te vean mucho tranquilo
relajado 
que la estatura no da para cargar el santo en la procesión 
y te lanzas pala fiesta de la alcaldía para el toque del artista que trajeron
bailando el día de ferias sin agarrarnos de la mano porque no somos iguales
metidos en un terraplén medio borroso de tanta cerveza que cae 
bajo nuestros píes lo que tiembla es la tierra cuando nos despertamos y queremos
/conocernos

hace cincuenta años estábamos metidos en el monte 
nuestros abuelos eran analfabetas
y nos cayó un montón de real de la tierra porque aquí llueve alrevés
nos dio por ir a la Universidad mudarnos a la ciudad y creernos la gran verga 
demasiado orgullo de pobre en cabezas que se guindan el título firmado por un rector x
como cuando sacaban cédulas de identidad y la firma del tal Cabeza era una       

                                                      X
                                                 director

así somos nosotros una marca que no tiene signo que no dice nada que no hace nada
un documento que los colombianos se sacan en media hora de cola y los chinos antes de
/bajarse del avión
no nos encontramos ni nos conocemos ni nos sabemos

falta con/tacto

este peo es tan grande que tenemos un libertador de Oriente y uno de Occidente
y en medio un llanero cabalgando a pecho pelao cogiéndose medio siglo diecinueve para
/él solito

interferencia en la señal

coño vale qué pasa
entonces tú me vas a decir que tenemos que pensar igual
que de dónde yo vengo no sabemos las cosas que tú tanto conoces
pero es que no te has dado cuenta que esto no es un tiro de comiquita de vaqueros
esta vaina es un peo que ha crecido en el mal de los siglos
va viajando en la proa de una nave que trae esclavos de a millones y queremos sanar
las heridas porque están abiertas mijito esto no es un cerro de cuatro mil metros de altura
allá de donde usted viene nunca llegó Zamora y los oligarcas no comieron cuchillo
allá arriba donde le regalaron el título de Libertador a Bolívar mientras hacía orgías
con las únicas gochas mojigatas que tienen una plaza por haberle mamado ese webo
/a Simón como dios manda

no me digas que esto no es tu problema que tu guerra no suena a moto bera
cuando la respiración se te acelera no es porque la sangre corre
estás cansado y pensar también les cansaba a nuestros padres y a los abuelos
ponte pendiente que lo que está pasando no es una vaina de hoy o que vino con nosotros
en combo sin un montón de vergas
esto es un rollo de cultura esto es tan fácil como entender que

                                                                                  z
                                                                       e                 u

                                                                 n             no           e

                                                           e                   es                   l

                                                   v                         una                         a
                                                                           FAMILIA

                                                                               NO

                                                                            coño no

nuestra estructura social y política no tiene nada que ver con nuestras familias
los presidentes no son nuestros padres
nuestros padres nunca estuvieron y ya supérenlo
las autoridades no son dueñas del cargo que tienen
no fiscales no guardias no jueces no tombos no secretarias no empleados públicos
no eso no es suyo eso es prestado y de a ratico
y no es que tu familia tenga que comer y tengan necesidad
de tirarse el viajecito de los sueños y pisar suelo americano con par de maletas
llena de dólares a comprar todo lo que no te pueden dar tus ganas de llenarte la
/cabeza de mierda

qué vamos a hacer si no todos podemos soñar el mismo Disney
si a los barrios les ponen nombres como los de los países donde las noticias dicen
/que hay guerra

gracias al Pietro Petare es Pakistan gracias a Robin Williams
el Macaro en Turmero era Saigon y más allá de 19 de abril estaba el Vietcom
epa epa
esto no es que tú eres el único que tiene que llenarse la jeta de comida
de cogerse a todas las tipas que se meten cuanta verga haya para tener más carne
porque en el mismo lugar donde todo escasea plástico es lo que abunda
made in Taiwan made in China made in Simgapur made in Indonesia
no tengas rollo que todos esos polímeros están bien pagados
la gente tiene que asumir sus peos

venezuela está llena de venezolanos
venezuela está hecha de venezolanos
la culpa de la culpa en la culpa porque la culpa y es que y no sé y qué sé yo
venezuela es venezuela
venezolanos son venezuela

ARTÍCULO 5
DE LA CONSTITUCIÓN DE LA
REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

“La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público”

la soberanía de la nación está en los venezolanos
venezolanos son venezuela
Venezuela Venezuela Venezuela
como escribió el poeta ven y sueña
hazla tuya y ruédala
sabías que es tuya
sabías que eres Venezuela
sabías que sabías que no sabías
bienvenido
a esta gozadera a esta pixcina a esta piñata a este barrio a esta urbanización a esta historia
tuya
es tuya arriba lo dice
abajo la haces

con hablar no perdemos la voz ni la ganamos ni estamos fitty/fitty
venimos a decir verdades y acuérdate que cuando Pedro habla de Juan dice más de Pedro que de Juan

-sonidos electroestáticos

mientras tanto vamos a recordar haciendo sonar tambores 
viva Venezuela mi patria querida que la libertó mi hermano fue Simón Bolívar
y allá van las heroínas y mujer calla y dame a tu hijo que “cuando el clarín de la patria llama…”
shhhhhhhito
déjalo así

Firma: la multitud del pueblo pirata

Piratas y Universales eso somos

“Piratas y universales: eso somos” Entrevista hecha por: Hernán Herrera.  El nacional 3 de agosto de 1996 tomado de: Cabrujas, José Ignacio, y Leonardo Azparren Giménez (ed). José Ignacio Cabrujas Habla Y Escribe. Tomo II ColeccióN Papiros Serie Recorridos, 2012. pp. 131-145.

“Exactamente un mes y nueve días antes de esa partida última que no logró rehusar, José Ignacio Cabrujas concedió esta entrevista, hasta hoy inédita. Concebida como una conversación sobre el tema de “identidad y cultura”, realizada en medio de las prisas y el bullicio de un ensayo teatral, Cabrujas se extendió en ella hasta dar, generosamente, lo que quizá fueron sus últimas apreciaciones sobre la realidad del país.

 HC: ¿Existe o no una “identidad del venezolano”

JIC: No, porque los venezolanos nos caracterizamos –no de ahora: de toda la vida- por ser un pueblo sin ninguna identidad. La identidad de los venezolanos es que no tenemos identidad. Y la característica de los venezolanos es que no tenemos características. Yo pienso que al contrario los venezolanos somos un pueblo inconscientemente universal, uno de los pueblos más universales del mundo. Un francés es solamente francés, pero un venezolano es de paso francés, entre tantas cosas que puede ser. Los venezolanos son idénticos, a menos que nos dé por reconocernos porque comemos arepas o cosas superfluas. Son problemas de minucia gastronómica que, si usted las analiza un poquito adentro, se dará cuanta de que tampoco son muy exclusivas nuestras ni proceden de una inventiva nuestra. Los venezolanos siempre hemos usado el mundo entero, toda la vida. Usted tiene que plantearse una cosa: que esto que nosotros llamamos el territorio de Venezuela es una cosa de hace muy poco tiempo, una cosa que comenzó políticamente en 1777. Si usted le hubiera preguntado antes de esa época a un habitante de esta zona si era venezolano, no hubiera sabido de qué le estaban hablando.

 HC: En otras palabras, no es que hemos perdido la identidad, sino que no la hemos tenido nunca. ¿Qué tan grave puede ser eso?

 JIC: No la hemos tenido, yo diría que gracias a Dios. Nunca hemos tenido identidad. Eso nos permite a nosotros ser lo que nos dé la gana de ser: no tenemos culpas en el pasado, ni tenemos nada que respetar. Eso una maravilla en un pueblo, si se sabe interpretar bien, si no se ve como una desgracia. Aquí hay gente emperrada en ver eso como una desgracia, cuando al contrario eso es una gran virtud de un pueblo; un pueblo que diga, bueno yo soy lo que me dé la gana de ser, a partir de cualquier momento.

HC: ¿Y hemos sido capaces de serlo, de ser algo, cualquier cosa? 

JIC: En momentos, lo hemos sido. En momentos, nosotros hemos hecho acciones positivas. Somos un pueblo que ha progresado como pueblo. Vamos, yo he sentido eso mi vida, ¿no?, o sea, yo soy un hombre que ya tiene edad suficiente como para poder hablar de un pasado. Y, vamos, la Venezuela de hoy es muchísimo más sensible, muchísimo más preparado que la Venezuela de hace treinta años. Eso es evidente. Que todo eso lo podamos cuestionar mucho, diciendo que eso ha sido por un mero desarrollo económico que nos cayó del cielo, el petróleo, como una cosa un poco mágica dentro de la sociedad venezolana, en esa parte es verdad, pero eso entra en las preocupaciones que yo tengo con el sentido de identidad.

 Fíjese si nosotros tenemos una crisis al respecto, y es que nosotros, que somos un país petrolero- eso es lo que nosotros somos-. Nos negamos a reconocer eso. Los venezolanos tenemos una vergüenza de la cultura petrolera. Y a nosotros nos han metido un cuento agrícola, como si ser petrolero fuera como ser pecador, y el campo es lo que regenera, porque es la riqueza hecha con el trabajo, que tú siembras una semillita y sale la matica y todo. Venezuela es un país que agrícolamente tiene potencialidad, pero no comparable a la que tiene Colombia , por ejemplo; no comparable a otros países de Suramérica. Nuestros campos no son tan fértiles como pueden ser los que tienen los chilenos, por ejemplo. Nuestra agricultura no tiene ese nivel de desarrollo.

 ¿Por qué nosotros tenemos una inmensa crisis de desarrollo? Porque nosotros no entendemos hacia qué nos desarrollamos. Porque a usted le dicen: hay que desarrollarse. Inmediatamente la pregunta que usted tiene que hacer es “¿Qué?” O sea, en qué consiste eso. Porque a lo mejor, si usted se va a vivir ahora a una selva, supongamos eso, y se queda el resto de su vida viviendo al lado de un río, a lo mejor usted se siente feliz. A lo mejor usted puede decirle a la gente, con enorme propiedad: “Yo me he desarrollado y pobrecitos los que viven en Nueva York”, por ejemplo. Yo vivo aquí mucho mejor que en Nueva York. Porque es una concepción espiritual que usted tiene del desarrollo. Usted se desarrolla en cuanto obtiene aquello que usted considera que lo hace evolucionar.

 Ahora, ¿cómo queremos desarrollarnos? ¿Cómo los gringos? Hay personas que creen que nos vamos a desarrollar porque vamos a producir automóviles, por ejemplo. A lo mejor es estúpido eso. A lo mejor no necesitamos estar produciendo automóviles. A lo mejor, como me decía un día Hans Neumann en una conversación –mira que me sorprendió eso-, a lo mejor nosotros haríamos mucho más con sembrar parchita, por ejemplo, que con construir automóviles. A lo mejor representaría eso mucho más dinero, muchas más potencialidad.

 Quiere decir que nosotros hemos instalado una concepción de desarrollo que yo personalmente ubico en la época de Betancourt. A Betancourt se le ocurrió, en un afán nacionalista, crear esa política que se llamó de sustitución de importaciones. Que en el fondo es que los Diablitos Underwood, que son un patente norteamericana se hacen aquí también. Si eso es desarrollo, yo no sé qué soy yo., entonces. Porque eso no es desarrollo.

 Desarrollo no es que usted haga diablitos Underwood, y que usted considere que ha avanzado porque ya no importa los diablitos de Estado Unidos sino que los produce aquí mismo. La pregunta que debería hacerse es si usted le parece que es una escala de desarrollo. Hay personas que sí. Hay personas que no, que consideran que comer diablitos Underwood es retroceder en una escala de desarrollo. Y que mucho más importante sería comer mango que diablitos. O más sensato, ¿no?

 Entonces, ahí está el problema: en que el modelo de desarrollo que a nosotros nos han metido, como pueblo subdesarrollado, es “comprarle la idea al amo”, o sea, al desarrollado. Es decir, nosotros seguimos siendo una cultura que imita a la metrópolis, igual que lo fuimos en la Colonia. En la Colonia imitábamos a los españoles, que eran la verdad. ¡Madrid, Sevilla!, donde esta la verdad. Ahora no imitamos a los españoles, pero imitamos a los Estados Unidos, por ejemplo. Entonces, si los Estados Unidos comen perros calientes, bueno, ¿cómo no vamos a comer hamburguesas? ¡Cómo no vamos a tener McDonald´s! Bueno, yo creo que los pueblos desarrollados le ensañan a los pueblos infradesarrollados la imitación. Como Estados Unidos en lo que está interesado es en vender McDonal´s, entonces Estados Unidos dice: “desarrollo igual a McDonald´s”. Y nosotros, como unos pendejos, bueno, McDonald´s ¿no? Y así McDonald´s se enriquece.

 La tierra prometida

 HC: De un tiempo para acá prolifera, al menos en los carros ya que no pasa en las personas, un cierto fervor “patriótico” muy sui generis, que se expresa en la fiebre de las banderitas. ¿Tendrá eso alguna validez para contrarrestar esa cultura de la imitación, par lograr un desarrollo por lo “propio” y autentico?

JIC: Eso es otra cosa postiza, porque es completamente simbólica que no obedece sino a un problema de patrioterismo. No, yo creo que desarrollo es, básicamente, un problema de confort personal. Es decir, cuando tú dices: ¿cómo quiero yo vivir? Yo no te digo pobre; no, eso puede costar millones a lo mejor. A lo mejor como tú quieres vivir cuesta cincuenta millones de dólares. El problema son tus razones, que tú me digas: yo no quiero tener 50 millones de dólares porque quiero tener esto, esto y esto, que me hace a mí feliz. Entonces, ¡bravo!, ¡dale! Es decir, allá tú, pues. Consíguelo. Haz el esfuerzo.

 El problema es que no tenemos una noción de bienestar en el país. ¿Qué es lo que nos hace ser felices? ¿Cómo nos divertimos? ¿Qué hace un venezolano cuando va a la playa un domingo? A mí me parece una cosa miserable, verdaderamente, lo que nosotros hacemos. No sabemos qué hacer. Nos divertimos haciendo unas cosas que a mi criterio son como fatigantes, más bien. Como, lejos de descansar, una cosa fatigosísima. No hay peor cosa que hacer un sancocho en la playa: es una cosa agobiante, un esfuerzo brutal, espantoso. La gente después tiene que dormir, desesperada del esfuerzo inmenso que eso conlleva. No sabemos vivir bien. No.

HC: Cada tanto tiempo, desde aquel célebre eslogan de “Compre venezolano”, se realizan en Venezuela campañas publicitarias dirigidas a exaltar lo que supuestamente es “lo nuestro” ¿Qué papel desempeñan esas campañas?

JIC: Yo pienso que, obviamente, toda sociedad tiene que recomendarle a sus habitantes que desarrollen la productividad que esa misma sociedad genera. Es importante que los venezolanos compren venezolano, eso es indiscutible. Igual que es importante que un sueco compre sueco, y un alemán compre alemán. Al venezolano poco se le dice, cuando se le refiere a eso. El venezolano tiene cosas que ama y cosas que usa porque sí, sin preguntarse. Meramente las usa imitando algo que ni siquiera él sabe que imita. Costumbre, práctica, uso. Es como nos vestimos, es como somos. Entras a una casa venezolana y a lo mejor encuentras un mueble sueco y una lámpara newyorquina y un reloj inglés… y eso es Venezuela. Siempre hemos sido eso. Y eso no debe preocupar. Eso es una maravilla, que un pueblo sea pirata, que piratee el mundo. Porque en el momento en que este pueblo encuentre esa raíz, ¡ah, esto va a ser una maravilla! Porque nosotros tenemos una gran batalla ganada, que es que a nosotros no nos sorprende nada.

HC: ¿Dónde estaría esa raíz? ¿En la capacidad de soñar el futuro?

JIC: Sí, el futuro. Porque la identidad no está en el pasado, la identidad está en el futuro. Esa es la lección que yo creo que te da Estados Unidos como pueblo. ¿Por qué Estados Unidos es un pueblo grande? Porque es un pueblo que nunca vivió en pasado. Estado Unidos fue siempre concebido por sus ocupantes como el promise land, la tierra prometida. El que llegó allí, entre 1600 y 1700, llegó, escapando de un horror, a una liberación. Y entonces dijo: vengo aquí porque aquí es la libertad, y entonces aquí yo voy a construir la vida, y qué bello es esto donde yo voy a estar.

 Y por eso Estados Unidos nunca le preguntó a nadie: de dónde vienes tú, ni quién eres tú, ni cuáles son tus costumbres. Había judíos, había polacos, había alemanes, había la tinos, había de todo. Entonces los Estados Unidos crecieron hasta que sintieron orgullo de un logro. Y entonces usted le pregunta a un gringo sobre el pasado, y puede ser que el gringo ame la música country, puede ser que recuerde esto y lo otro, pero en realidad los gringos tienen muy poca memoria de sí mismos. Y eso es fabuloso: ellos no tienen memoria porque lo que tienen es futuro.

 En cambio, en Venezuela hay quien está desesperadamente tratando de convocar a los venezolanos, como si nosotros alguna vez hubiéramos sido un gran pueblo, que de pronto perdió la brújula y perdió el norte. Eso se quiere ubicar aquí en la época de la Independencia. Se quiere decir que nosotros en la Independencia éramos una nación de titanes y de tipos… Y ese es un concepto militar, meramente. Hubo un ejercito y unas circunstancias políticas que hicieron que ese ejército llegara hasta Perú y Bolivia. Eso no hace a esos venezolanos mejores que los de hoy. No somos inferiores a lo que éramos. Somos un pueblo que ha hecho su vida: no la que deseamos , a lo mejor no la más inteligente que podíamos haber hecho, pero no nos podemos comparar con la época de Guzmán Blanco. Sería un crimen contra nosotros mismos.

 Es decir, reconozcamos que, por ejemplo el doctor Gabaldón acabó con el paludismo; oí hablar, no me tocó, pero yo oí hablar de lo que era una endemia de paludismo. Vamos, era un país feo, ¿no? En verdad, un país que dependía de un mosquito. Y eso incurable. Un país de gente chiquitica, de estatura chiquitica, macilenta. Entonces, hoy en día no somos eso. No. Yo tengo una cisión pesimista del país. Creo que hemos cometido cuanta estupidez puede cometer una nación. Y todas, las que nos faltan todavía. Pero bueno, algo ha pasado.

 Crisis de malcriadez

 HC: Se ha dicho que, con todas sus deficiencias, el llamado período democrático al menos permitió, por primera vez, que la gente dejara de matarse entre sí y se pusiera de acuerdo “para repartirse la torta”. ¿Qué pasa que ahora los venezolanos no somos capaces de ponernos de acuerdo para nada?

 JIC: Que ya no hay torta mucha que repartir, sino una torta que ahora es chiquitica. La tortica ya empezó a no dar, y hay mucho comensal y menos torta. Ahora el país se ha vuelto una empresa, una empresa difícil, por primera vez. Y esto es lo que nos tiene a nosotros consternados. Nosotros estamos viviendo una crisis de malcriadez. Somos una nación malcriada. Como el niño rico, que de repente le dicen: mira, chico, se acabó la cosa, y ahora tienes que trabajar y ponerle y hacer tu vida. Y entonces no sabe. Claro, eso no tiene que se desalentador. El niño rico puede aprender. O el exniño rico. Puede aprender. Pero lo que nos está ocurriendo a nosotros es una crisis de malcriadez. Mira la gasolina: eso es una cosa malcriada. Si un presidente, un señor viejo y veterano, como se dice del doctor Caldera, tiene que esperar año y medio para colocarle a la gasolina un precio más o menos legítimo, ¿qué es lo que nos está demostrando? En primer lugar, bueno, una altísima dosis de demagogia, una inmensa dosis de demagogia, pero a la vez una inmensísima inmadurez. ¿Por qué? Porque este es un país que no está acostumbrado a recibir malas noticias. Sino que aquí estamos en una piñata permanente. Aquí nos invitaron a una piñata desde el año cincuenta y pico. Y la piñata no ha terminado todavía. Pero la piñata ya toca su fin. Hay que volver a la casa y hay que seguir con la vida.

HC: Ese optimismo suyo ¿alcanza frente a tales condiciones para creer en la posibilidad de que, alguna vez, pueda el país ponerse de acuerdo para crear un sueño, un plan, una estrategia que lo saque del marasmo?

JIC: No, no es un sueño fácil, ni es algo que podamos liberarlo a la fantasía. Evidentemente nos va a costar mucho. Pero yo, y sin la menor demagogia digo esto: a mí no me gusta adulara a la juventud, porque me parece una idiotez; yo no admiro a los jóvenes por ser jóvenes, yo admiro a los seres humanos. Si tú eres joven y talentoso, y si hay jóvenes talentosos, me da igual, ¿no? Es decir, yo no admito que la juventud sea un estado, ni mucho menos. Sin embargo, aquí ha ocurrido un cambio que era lógico que ocurriera. Con todo lo que se ha gastado en este país, que han sido cifras que verdaderamente no caben en ninguna computadora, como diríamos de la migaja de lo que se gastó, que cayó, hay una generación de venezolanos mejor preparados con acceso a más fuentes de conocimiento, menos brutos y menos balurdos que los venezolanos anteriores, que evidentemente tienen otras maneras de vivir, de asociarse, de conversar, de entender la vida. Yo creo en eso. Y lo creo porque lo he visto.

Pero la tragedia que es que a este país lo esté gobernando un hombre como el doctor Caldera ahorita, pies eso sí es trágico para mí. Puede ser una gran desilusión que yo tengo. Porque Caldera, si hubiese sido un hombre sensato, hubiera hecho una cosa estupenda en la historia, que es haber dicho: “Denme el poder por año y medio”. Estilo Velásquez Si en lugar del viejito Velásquez hubiéramos dicho: “Doctor Caldera, usted se queda ahí año y medio, ¿qué le pedimos a usted que arregle?” La crisis institucional. Que usted apacigüe al sector militar, que se siente con los sindicatos y con los banqueros.

Caldera no tiene un plan económico porque él es demasiado altanero y demasiado poseído de sí mismo para escuchar a alguien. No oye. Él se oye a sí mismo. En materia de economía y en materia de Política Caldera se quedó, pues, donde se quedó su generación. El mundo ha pasado y Caldera no sabe lo que ha pasado en el mundo. Entonces él pretende gobernar al país diciendo: “Aquí estoy yo, y mi sola presencia arregla todo”. Eso es lo que él ha hecho toda la vida. Pero, claro, cuando el doctor Caldera tenía cuarenta o cincuenta años,. El mundo se le parecía. Pero, ahorita, ya el mundo no se le parece. Caldera no tiene la menor sensación de realidad. Ustedes se imaginan si nosotros tenemos que soportar ¡tres años y medio! Porque es inevitable que nos lleven parar atrás, para su época; no nos pueden llevar para adelante. Bueno, pues, una tragedia. Yo no le encuentro salida. Dicen que la Constituyente, pero…

Algo me ata aquí

HC: Pareciera que, más que no creer en el o los gobiernos, el venezolano no cree ya en nada. ¿Será eso lo que ahora nos identifica, el sálvese quien pueda?

JIC: Es una crisis. Estamos en el ojo del huracán, en plena crisis. Ojalá eso no nos tape la mirada. Es como cuando tú tienes en la vida una gran depresión: el mundo lo ves cerrado. A lo mejor, un rato más tarde dices: “Bueno, no era tan grave, ¿no?” Encontraste una salida. Eso que le pasa a los organismos humanos le pasa también a la mente de la sociedad. Ahora estamos nosotros en un momento altamente depresivo. Nuestras expectativas, muchas de ellas ilusorias, han sido suspendidas. Y eso en pequeñas atmósferas: cada uno tiene aquí un conflicto, que a todos nos parece vital, de acuerdo a como lo vivamos.

Yo soy un consumidor de música clásica. Toda mi vida lo he sido. Un fanático de la música clásica, de la ópera. ¿Dónde compro yo eso aquí? Ya no lo hay. Algo me afecta, ¿no? Entonces yo podría decir en este momento: yo no quiero vivir en un país donde yo no esté informado de lo que está pasando en la música clásica en Londres. Y yo tengo derecho a decir eso. No es frívolo que yo lo diga. Puesto que si eso me ha producido enorme placer, enorme satisfacción, intensas emociones en mi vida, eso es tan importante como un vaso de leche. Más todavía. Entonces, si la sociedad no me lo da y antes me lo daba, yo caigo en un estado de crisis. ¿Cómo lo puedo resolver? Con un sentimiento ético. Tiene que haberlo. Tengo que llegar a mi casa y decirme: “José Ignacio, ya no hay más, pues”. ¿Y qué le vas a hacer? ¿Me voy a Londres a vivir? No. Yo no lo haría. Algo me ata aquí, porque si no me habría ido. Yo no podría trabajar en cualquier parte de habla hispana, digamos. En España, pues. De echo me lo han propuesto muchas veces. Pero…

HC: Pero no es ese el sentimiento de las mayorías. Por primera vez, la emigración comienza a ser un anhelo colectivo.

JIC: Yo creo que Venezuela está ahorita tan mal, en un momento de tanta crisis, que el sistema político ya entró en barrena, en un proceso degenerativo muy, muy fuerte. Aquí viene un criterio de Gobierno nuevo, en poco tiempo. Usted ve fenómenos como el de Irene Sáez, y no son gratuitos. No Irene Sáez es la antípoda de lo que se podría pensar, en Venezuela que pudiera constituir una acción política, un político. Una chica bella, miss. Figúrese, veinte años atrás, que una persona con esos créditos en la vida hubiera intentado un cargo público. Cuando llegó Irene Sáez a la Alcaldía de Chacao, todos, incluso este servido en su ambiente familiar –yo nunca lo escribí-, hablaron horrores, pestes de Irene Sáez. ¡Esto es el colmo, una tipa con una carita y más nada! Bueno, pero ha hecho un gobierno efectivo. Por ahí dice la gente: “Es que tiene mucho dinero”. Bueno, sí, pero otros también tenían dinero y no hicieron el gobierno que ella hizo.

 Entonces, ¿a dónde va Venezuela ahorita? A una sensación de convertir el poder no en una “empresa histórica”. Eso es lo que nos tiene a nosotros fastidiados: el que aquí cada gobernante sienta que está protagonizando la historia. Y son eras, etapas que comienzan. Viene Lusinchi y persigue una era; Pérez, una era; hasta el pobre Herrera, una era. A lo mejor es que nosotros empezamos a descubrir que los gobernantes no tienen por qué hacer eras, sino que son unos simples señores que están ahí, a los cuales nosotros les tenemos que pedir eficacia, probidad –desde luego- y modernidad. Y no les tenemos que pedir rendiciones históricas, momentos sublimes. Esta cosa estilo Fidel Castro es la que nos apabulla.

Pero por lo menos usted ve a Fidel Castro…, caramba, es una era ¿no? Es verdad que es un hombre que le dio una voltereta a un país. No juzguemos, per es antes y después. Eso no hay duda: volteó un país. Un hombre que hizo una proeza, una figura histórica. Usted no puede explicar el siglo xx sin Fidel Castro. Usted dice: veinte personas del siglo xx Fidel Castro es una. Pero usted puede explicar perfectamente el siglo xx sin Luis Herrera Campins, es totalmente prescindible. Es decir, no creo que figure en la Enciclopedia Británica, ¿verdad? Pero el grave drama es que, cuando llega al poder, Herrera Campins se siente Fidel Castro.”

las negritas son nuestras Firma: la multitud del pueblo pirata

Lo poPular

Preguntamos ¿qué es lo popular en Venezuela? y nos da por pensar en el desfile bicentenario de la independencia venezolana, y aquel gran mosaico de lo popularoso, de la fascinación por lo “popular” esa celebración del interior invadiendo la capital al mejor estilo de “Un llanero en la capital” de Daniel Mendoza. Lo popular está quizás mal entendido, la cultura quizás, tradicional, local se mimetizó en un intento de la Venezuela democrática, esos cuarenta años de experiencia prechavez, donde la cultura estaba relacionada en un gesto de integración al “progreso nacional” a todas esas representaciones de los giros de Timotes, el galeón margariteño, los timbales de San Benito en los alrededores del Lago de Maracaibo, los carnavales de Carupano, la cruz de mayo, Los Diablos de Yare, los Yanomamis de Amazonas, los coleadores de Guarico, los llaneros cantando cantos de ordeño en tonadas de Simón Díaz, maracuchos cantándole gaitas a la Chinita…  todas representaciones locales que confirman un ideario nacional trastocando el sentido de lo tradicional por lo popular. Si pensamos en lo popular como algo más pop, no pienso en Warhol, sino la canción “Taboga” cantada por Oscar de Leon sonando en plena rumba dentro del prostíbulo de “El pez que fuma (1976) película de Román Chabould; en Servando y Florentino dando una vueltita meneando las caderas cantando “De sol a sol“; en Gilberto Correa y Maite Delgado siendo presentadores del Miss Venezuela; en Amador Bendayan presentando a Michel Jackson en Sábado Sensacional; el derrotado golpista Teniente Coronel Hugo Chávez diciendo “por Ahora”. Lo popular, eso que la radio y la televisión fijó en el imaginario colectivo otorgando una representación más doméstica, más íntima, más propia sin el desparpajo y el disimulo de hacer del líquilíqui el arpa, el cuatro y las maracas Lo Venezolano, lo popular, la impostura absolutamente desconectada de la realidad. Como si la nación tuviese una conexión real con unos símbolos endebles e insostenibles: un himno que suena a canción de cuna, un escudo representación terrena del paraíso y una bandera producto de un romance de Miranda con una Catalina II de Rusia. Esa normalización de lo popular como algo que “esta por celebrarse” como dice Cabrujas, entra en a agenda del Estado como una presunción necesaria para imponer una voluntad de verdad que apela al sentir del cuerpo nacional, esos pobres hombrecitos que se disfrazan para recordar algo que solían ser antes de que el petróleo apareciera y arrasara con todo… Esa nostalgia obligada por volver al conuco y a la cofradía deviene en dispositivo de control estatal que aleja a los venezolanos de sí mismos y no les permite nombrarse ni representarse en su total dimensión, el templete, la feria patronal, el desmadre, la hora loca, la celebración del matrimonio, quince años, bautizo, primera comunión y pare de contar cualquier motivo de celebración. Después de los tragos cuando los tíos más serios empiezan a sobar a las amiguitas de las sobrinas y las tías empiezan a desmadrar de sus maridos. Taboga, ese bolero lentisimo interpretado por La Dimensión Latina en la voz de Wladimir pero que no puede sostenerse en tanta seriedad, tanto rictus obligado y Óscar D’Leon entra para “republicanizarlo” para hacerlo venezolano, gritos, rochela, y mamadera de gallo, como si fuese imposible sostener la tristeza, soportar el desconsuelo, acumular la nostalgia. Del llorón “Taboga, Taboga mía, ya no te puedo olvidar” se pasa al alegre despechado que celebra la desgracia, como si no hubiese otra forma de vivir, como alegre de saberse tomado por la falta, por la ausencia del objeto deseo, no hay espacio para guardarse, no hay cabida al ahorro, es incontenible la celebración el desparpajo, el chiste. Parece ser que la manera de disminuir la carencia es asentándola, exhibiendo la falta, sobredimensionarla, celebrarla hace que lo que no está exceda su significación generando grados nuevos para nombrarse, haciendo del sentir eso que la lengua parece no alcanza decir. De igual manera, lo popular ha sido ordenado como algo que dice poco de lo que somos, codificando un imaginario que en tanto que se muestra como institución cultural deja abierta infinitas posibilidades para desmontar el cursi discurso del Estado protector y propulsor de lo venezolano, acentuando las diferencias, relegando a zonas opacas los estados del sentir de la nación que esperan un desliz, la aparición de un síntoma, un gesto para gritar eufóricos hasta el paroxismo, borrachos de alegría por el desconsuelo “Taboga, Taboga mía ya no te puedo olvidar” y exhibir la carencia, la falta, eso que excede la lengua y no disimula. 

Quizás el mejor ejemplo de esto que intentamos explicar esté condensado en el video de la canción “La vida mejor” de la Vida Boheme (reproducir video abajo); donde se muestran escenas de la cultura poPular venezolana mientras la canción habla con la lengua rota de los jóvenes migrantes. Hay un tono de entrega voluntaria hacia el desarrollo de una vida que necesariamente no deba ser interrumpida por la nostalgia de quien se va. Este tono melancólico es sostenido hasta el coro del “como no voy a llorar” que parece contener la materialidad sónica del “se sufre pero se goza”. La aparición de la comparsa de bailarines, la representación del miss Venezuela y la entrada de los instrumentos de metal produce una escenificación de la rochela que jamás nos permite terminar la rumba. Aunque el país ya no dé más para el disfrute y haya que migrar la fiesta tanto como la pena se lleva por dentro. De repente, en las últimas escenas del video en pleno apogeo coreográfico, antes de que se acabe el show, se vienen a la mente escenas de miles de jóvenes venezolanos cruzando el puente de cualquier puerta de embarque que los monta en un avión para vomitarlos en cualquier lugar del mundo. Gente nacida y crecida en Venezuela que más que nada se llevan lo que han visto y lo que han oído. Y se repiten una y otra vez sonriendo “cómo no voy a llorar/ cómo no voy a llorar/ cómo no voy a llorar/ si tú te vas”.

firma: la multitud del pueblo pirata

La Patria es el hombre

¿Para qué tumbar estatuas y cambiar nombres si nos meamos en sus pedestales y transamos negocios truculentos?

ofrenda

ofrenda

Libertador, espalda

somos los esclavos de un tipo llamado Simón Bolívar alias el Libertador.

celebratorio

repartiendo

caminando

se va…

que hablen las estatuas
Firma: la multitud del pueblo pirata
“Claro que esa canción tiene enemigos,
coño y si no los tuviera, igual la cantaría”
Ali Primera

hágase bolivaYano – tres horas

El ministro

Ya llevaba más de un mes de luto la congregación y no era tanto por la pérdida de uno de los hombres más comprometidos de la comunidad sino por la repartición de responsabilidades que acarreaba un evento tan imprevisto como la muerte. Aunque se puede decir que se veía venir a simple vista -pero nuestra fe nos nublaba los ojos-. La creencia en la oración fuerte al Espíritu Santo no nos permitió disfrutar en pleno de las últimas horas del pilar más fuerte de nuestra hermandad.

En esos momentos me tocó uno de los trabajos más difíciles e importantes de la orden: la logística del rito semanal que nos unía en el regocijo espiritual. Me era un trabajo complicado por la nula preparación que tenía para el cargo, puesto que en vida el gran hombre de nuestra comunidad tenía esta función importantísima bajo su mando así como otras obligaciones de su mismo nivel. 

La última congregación que se llevó a cabo tenía como temática principal la representación de Sodoma y Gomorra. Esta idea vino del único de donde pueden venir estas ideas -claro está del eterno- y materializada en el pensamiento del todolopuede de nuestra sociedad. Él mismo me comentó que esta función la dividiríamos en dos ceremonias. Ya habíamos disfrutado Sodoma en su presencia y ahora, que no estaba, queríamos terminar con broche de platino este pequeño y último legado que nos había dejado.

Era el momento justo de hacerle el tributo a nuestro venerado y querido compañero. No había mejor forma para retomar sus ideas y continuarlas empezando que con la representación de Gomorra. Por el impacto que tuvo Sodoma y por la pérdida del ilustre, este ceremonía pintaba de gran importancia para subirle la moral a la cofradía y sobre todo para agasajar a los invitados internacionales.

Todo este evento estuvo muy improvisado pero el espíritu que nos movía era más grande que cualquier otra cosa. Además, el nuevo ministro estuvo muy voluntarioso porque no quería quedar mal ante las congregaciones hermanas que nos visitaban. No dejó ningún detalle al azar a pesar que no pudimos usar la vieja casona como era costumbre en estos festejos espirituosos. La familia del difunto aún no estaba lista para abandonar la vida sin su ser querido. Contrariamente, nuestros hermanos, estaban deseosos por empezar esta nueva etapa y poner en práctica todo lo aprendido en los años.

En fin… me tocó a mí ser el bastón del nuevo ministro -su pie de apoyo por así decirlo- como andábamos a tientas en la oscuridad; él necesitaba de mí en todo momento. Ya eran las once pasadas y todo estaba listo para comenzar “Gomorra” cuando sonó el teléfono. Él me mandó una mirada inquisitiva y enigmática, yo se la devolví en un menor grado y por eso me toco atender el teléfono. No respondí nada cuando hablaron desde el otro lado de la línea, solo me limité a tapar la bocina y decir: -Ministro es para usted, sé que no quería interrupciones pero debe contestar.

 El Ministro con toda la indignación del mundo tomó el teléfono y escuchó con espanto.

        –Jaua, coño, no empieces sin nosotros. Mira que estoy esperando el avión en La Carlota sabes que cuando viene de
Miami
la gente está hasta las metras; ya te llego con las cajitas de Cristal que me pediste.
        -Claaaaaaaaaaaaaro que lo esperamos, el torneíto de dominó no es lo mismo sin usted. La entrada esta noche es en                                                            
        kilos de verde traéte unos cuantos que vienen lanzando pura raboecochina. Dígale a Cilia que no se tome el Valium con
        Bling como cuando se monta en el helicóptero que esta Gomorra está gordota y tiene que amanecer con nosotros.
        -De booooolas, ya le dije que las cajitas espa celebrar a lo Formula 1, y como toda primera combatiente no se puede  
        marear haciendo el helicóptero jajajaja tú sabes jajajajaja
        -Tiene que ser baquiana. Apúrense para mostrarle la que me enseñó Maldonado para abrir la champaña.
        -Ese bicho nos salió más caro que las carajitas del Jerferson y del Mater. Mira, te dejo que ya llegó el avión con la vaina
        en ratico te caemos en la Lagunita, en un Mi-17 paque se caguen todos jajaja no digas nada.
        – Fueeeeeeeeeeegoooooooooo así si me lo van a respetar ¡CARAJO! 

 

Firma: La multitud del pueblo pirata

 

IV

hubo un tiempo cuando se podía ser gente por 500 reales
antes de los secadores los tintes y las planchas para el cabello
alguien supo nuestras ganas de no ser mulatos cuarterones torna atrás
y deste asco cochino de sudar en el trópico donde tuvimos la mala suerte de nacer
entonces dijeron vamos a darles un chance para joderlos más
y a la “multitud promiscual” (dígase que tiran que jode y que no creen en nadie) 
nos dieron el chance de comprarnos el color de piel con una “gracia a sacar” 
sí una gracia como cuando usted le cae bien a alguien
cualquier gestor hacía el trámite y en unos meses hábiles la “gracia” venía del rey 
y la gentecita que usaba mantillas para taparse los cabellos en la iglesia 
(léase mantuanos) se puso muy brava porque hábrase visto 
mulatos enrumbados con ínfulas de gran vaina

un país donde trabajar da pena y avergüenza
porque eso es cosa de mandinga en plantación y yo
yo no soy negro yo no soy mulato yo no soy tente en píe yo no soy salto atrás yo no soy 
/ wayú yo no soy guajiro yo no soy pemón
Mariano Picón Salas gracias
Arturo Uslar Pietri gracias
yo soy mestizo que es como decir todo y nada y huevos con tomate y cebolla y arroz con
/mango y tutifruti de koolaid
mestizo y no tengo voz ni voto y no soy de aquí ni soy de allá
y te canto regue regue regue regue regálanos tu voz a ver si yo puedo decir algo
por mí mismo
porque nos metieron en la licuadora de la historia donde el racismo no existe
somos tan chéveres y tan iguales que negro con bata es chichero
todo el que tenga rasgos indígenas es chino
y en cualquier sala de cualquier casa se plancha y seca pelo
al final todos nuestros problemas se acomodan es con real
algún día tendremos tanto billete que nos compraremos todo lo que exista
         t           o               d                                                                                                                            o
porque más nunca alguien me va a volver a ver feo
y si no tenemos plata aunque sea tendré el placer de verte falto
de toda esa paja loca que tanto te encanta y sabes cómo es la vaina
esta verga es mía y si no te gusta te vas
y bórralo
que tenemos patria

Angostura 1819
los ciudadanos se dividen en ciudadanos y no ciudadanos
ciudadanos mis panas chiquiluki como yo y los que me sigan
no ciudadanos el resto hasta que hagan real y sean alguien 
firma Simoncito el dueño desta tierra y me voy porque tengo que liberar Colombia
chao

Manuel Carlos Piar (1774 – 1817)
la plaguita esa
único mulato del alto mando del ejército libertador
general en jefe record en batallas ganadas
además extranjero
acusado de insubordinación sedición y conspiración
acusado de promover una guerra de castas
Bolívar lo ensalzó Cedeño lo agarró Brión lo juzgó
fusilado al costado derecho de la Catedral de Angostura
ahora Ciudad Bolívar
vamos a hacer pipí que tengo ganas de marcar mi territorio
desaparezco sus archivos y su cuerpo
adiós luz que te apagaste
como dijo no sé quién la historia me absolverá
y va diciendo por los caminos tú amigo soy yo yo soy tu amigo

entonces nos vienen a cantar y decimos sí a la esperanza y decimos sí a la unidad
mire usted podrá decir misa pero la verdad es que este peo
no se resuelve cantando vamos a decir verdades y que nos manden al cepo
que no es mito ni cuento para meterle miedo a los muchachitos
porque la sayona la llorona el silbón y el hachero
existen y matan como cuando la soplan mientras te la están mamando
y que nos digan tuki y que nos digan malandros y que nos digan que no tenemos cultura
para ponerte a bailar la conga en el puente desta nave
mientras te aplaudimos la maraca y resbalas hasta el fondo del mar
donde están los negreros que nos trajeron a esta tierra
donde la sangre nuestra hizo estallar las semillas del cacao más sabroso del mundo

mírame de lejitos y no te me acerques y si quieres te tapas la nariz porque huelo a fo
acepta que te gusta que te vuelves loco por tener lo que yo tengo 
porque soy feliz y no entiendes mi sonrisa alimentada por los siglos 
mi única venganza es verte ahí nadando entre tu mierda
revolcándote entre la frescura exquisita de la carne podrida el primer día de la muerte

donde tú vez sucio encuentro la belleza

brinca corre arráncate los cabellos
somos miles
como la legión no tenemos nombres porque nos vendieron
y para que le quede claro a tu cerebro remojado en cloro

yo    

    no  

         soy  

               un  

    m E s T i Z o
en la estructura jerárquica desta sociedad repleta de negaciones culturales
mis problemas no se resuelven envueltos en una hallaca
no tengo un peo mental en querer ser lo que no soy yo sé de dónde vengo
aunque la historia de los míos no se estudia en el colegio
donde enseñaron que blanco peninsular es más que blanco criollo y blanco de orilla y
/pardo y mulato y cualquier verga producto del desnalgue            
           Y
que negro e indio no son gente ni aprendiendo a leer con Mi angelito
como si esto fuera una clase de matemática de segundo grado donde 2+2 son 4 

han querido darle orden a este arroz con pollo salchicha y cubito quitándonos 
las ganas de ser de no ser de querer ser de tener ganas de ser algo que no se sabe qué es
porque a punta de mestizaje nos dejaron vacíos y todo lo que se haga es
malo cutre niche pobre chimbo marginal chaborro feo barriotero malandro

SAN JOSÉ IGNACIO CABRUJAS
“lo que me gusta no es legal
lo que me gusta no es moral
lo que me gusta no es conveniente
lo que me gusta es un error
Entonces
obligatoriamente
tengo que mentir”

de lo último esta perversión este goce en jodernos una y otra vez
para acusarnos a diario de ser venezolanos porque aquí nadie tiene la culpa
de ser esta cosa sabrosa que de tanto menearse a punto de suspiro
se censura y se disimula

mientras tanto levántate de la silla y ponte a bailar esto
quién ha visto un negro cómo yo quién ha visto un negro como yo
Firma: la multitud del pueblo pirata